Así entendidas las posturas son ambas imposibles en la práctica. Para ser utilitarista 1) debe partirse de una noción previa de lo útil y 2) las consecuencias de tus actos, salvo las más inmediatas, son imposibles de conocer en el momento de tomar la decisión. Por otro lado, aceptar el imperativo categórico implicaría que uno no podría siquiera mentir, por muy pequeña que sea la mentira, aunque con ello salvase ocho millones de vidas.