Chiquiza
El otro dĂa me encontrĂ© que en el pasaje de la Biblia, JeremĂas 19, del Antiguo Testamento, se habla precisamente de unos habitantes de Jerusalen que se les fue la olla y empezaron a adorar a Baal y a sacrificar niños en rituales sangrientos.
Curiosamente parecido a la realidad. A mĂ me da que la mezcla extraña del narcisismo extremo de las Ă©lites, y la tradiciĂłn judĂa, produce estos intentos de desafiar a Dios haciendo las mayores monstruosidades posibles