Desde un punto de vista antropológico, se especula que la curva característica de la cadera femenina resulta atractiva a los hombres debido a que las mujeres con buenas caderas suelen tener menos problemas en el parto.
Es como una señal evolutiva que te avisa que es una buena candidata para la reproducción, y por eso incentiva al hombre a buscar parejas con una definida curva en esa parte del cuerpo; las ven atractivas por ese motivo.
A día de hoy ya no tiene mucho sentido, porque ni quieres tener hijos con todas las mujeres que te gustan, ni una mujer con pocas caderas será incapaz de ser madre gracias a la medicina moderna.
No obstante, hasta esto hemos llegado: a eliminar del imaginario colectivo las caderas como símbolo femenino porque los que hacen diseños de mujeres no entienden la naturaleza de las mismas. Parece que su objetivo es convertir a las mujeres en algo indeseable, feo e inútil, al eliminar un símbolo del atractivo femenino que, además, representa un buen estado físico y de salud.
En lo personal, como amante ferviente de la característica curva en la silueta femenina, me siento horrorizado por estos nuevos modelos. Han eliminado la parte más atractiva y característica del cuerpo de la mujer.