Voy a sonar como un viejo cebolleta, pero qué tiempos aquellos de La Naranja Mecánica con Gullit y la Francia de Platiní que siempre llegaba lejos. Y es una lástima, porque el torneo está muy bien organizado, hay mucho color en las gradas y está siendo un éxito económico. ¿Pero y el fútbol?