Y con los inconvenientes de tener un estrés y ansiedad enormes, ya desde hace años, que me impiden mucho disfrutar de las cosas. O mejor dicho, de enfocarme en la película o juego que estoy viendo. Se me va el pensamiento a los tics que tengo, molestias físicas, o cualquier otra cosa
Segundo inconveniente. Que en la sala éramos pocos, pero eran principalmente crios, que se aburrían y tal, o daban pataditas al asiento de delante. En ese caso el mío. Me llegué a levantar e irme a la siguiente fila de más adelante, pero de alguna manera las vibraciones de las pataditas llegaban igual
Una pena, pero la película en sí era muy buena y me dejó con una sensación magnífica de la que volvía a casa caminando de noche.

A posteriori, también creo que no se si me merece la pena ir al cine, y aguantar las imbecilidades de la gente. Tampoco es que en casa tenga el ambiente idóneo para disfrutarlas, pero bueno, es gratis.
No obstante, decía aquel cineasta entrevistado por Jordi Wild, que cuando vas a ver una película, te predispones a pasar una hora y pico, o dos horas, centrado en una experiencia distinta, y aislado del resto del mundo. En parte tiene razón, si no fuera porque la gente es subnormal.
Pero bueno, eran crios pequeños, y aunque hiciesen eso, tampoco tenía ganas de estropear la experiencia enfadándome.