El mundo de los videojuegos es un microcosmos aparte.
Cuando Nintendo mantiene el precio de sus juegos, es porque siguen siendo un pelotazo superventas por muchos años que pasen. Ninguna empresa (en general, no solo de videojuegos) se pega un tiro en el pie reduciendo el precio de sus productos si siguen con una curva estable de demanda y ventas. Seguramente cuando Sony u otras compañías reducen el precio de sus juegos es porque necesitan revitalizar sus ventas.
Por otro lado, un libro no ve reducido su precio por muchos años que pasen. Te puede joder que te cobren por el Mario 64, pero mientras haya gente dispuesta a pagar el precio que le ponen lo seguirán vendiendo y aunque pase el tiempo será un producto con su valor y al que la compañía le interesa proteger, no te lo van a regalar. El Quijote, Rimas y leyendas, De la Tierra a la Luna, La regenta, 1984… Se siguen vendiendo a su precio completo; las editoriales que tienen sus derechos no regalan a nadie. ¿Por qué en los videojuegos debería ser lo mismo?
Te pueden gustar más o menos las políticas de Nintendo pero siguen siendo una empresa, no deben nada a nadie y no actúan diferente a otros modelos empresariales. Lo que ocurre es que en los videojuegos se ha instaurado una ley de la piratería que ha anulado el valor de los juegos y usuarios creen que son de su prioridad cuando ni por asomo es así.