El problema de estas mierdas, no esta en la caja o el cromo en si, sino quien tiene acceso a estos y se quiera hacer la vista gorda o no, un gran porcentaje son menores o gente muy joven, que le piden la tarjeta a sus padres, sin tener ningún tipo de control efectivo de edad.
Es peligroso por que un cerebro joven es mas moldeable (para bien y para mal) que un adulto. Las compañías saben esto y se aprovechan favorecen el efecto "adictivo".