Cómo van muchas veces acompañando a recipientes desechables como yogures, natillas, gelatinas… las posibilidades de que con la inercia acaben en la basura sin darnos cuenta son altas. Como además son los cubiertos más pequeños las posibilidades de no verlas cuando cocinas y recoges peladuras o restos y acaben junto a ellos en la basura también son más altas.
Pura estadística.