María escucha claramente como Esclavo va hacia su yugular, y como roe su cuello sin éxito "no puede alcanzarle... como los demonios..." murmura, en voz alta. Otra vez. ¿Qué estaban haciendo ahí? ¿Cómo podrían enfrentarse ellos a estas criaturas que casi nada parecía afectarles?
"Deberíamos irnos..."
Apenas suena como un murmuro, porque un espadón pesado resuena por la sala junto al chillido de muerte de los espectros. Y luego otro. Ronan no dice nada, pero puede escuchar su sonrisa de satisfacción.
Vale, justo a tiempo, se dice así misma. "Bailey, si te curo, quizá..." Pero llega tarde. El unicornio ya se mueve a la velocidad del rayo para ponerse detrás del enemigo e impactarle. Y curándole. Claro... Milly no podía curarse, le hacía daño.
María inspira. ¿Qué demonios está haciendo? Sus amigos todavía están dando lo mejor que sí.
"¡PODEMOS CON ELLO! ¡VAMOS!" Grita, más para ella que para los demás. Vamos a ello, una vez más.
María deja caer su antorcha para agarrar la lanza con dos manos. Se mueve 1O, 4N, 1E hasta a estar detrás del enemigo que va a atacar.
Dado para atacar.
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