Es el manual del Dragon Quest 3 americano.
De forma fría, visto por alguien que no era jugador en la época, puede que solo vea un manual de diseño vetusto alejado de las convencionalidades de hoy: demasiado colorido, pobremente alineado y con fuentes chirriantes.
A me parece algo maravilloso. Yo siento nostalgia, porque se que si en la época hubiese tenido ese videojuego vería una nueva aventura a punto de comenzar, un sueño cumplido y un pozo de felicidad. Y antes de ponerme a jugarlo probablemente habría tenido la oportunidad de saborear ese manual imaginando lo que vendría a continuación, y preparandome con ello. Como hice decenas de veces entonces con otros manuales y sobretodo revistas que han quedado hechas polvo, pero que no cambio por nada porque te recuerdan la ilusión de antaño.
Cuando veo coleccionistas del retro comprar tanto y pagar tanto por según que artículos en realidad los entiendo. Puedo percibir el valor que ellos le dan y seguramente muchos de vosotros también, aunque al igual que yo no lo pagaríais. Por ejemplo, veo uno de esos juegos de PC Engine y al igual que este manual de DQ3 me parecen algo maravilloso porque se como esas portadas tipo anime nos hacían soñar entonces.
Creo que para percibir ese valor se tiene que haber vivido la época, algo que ya no se puede hacer porque los factores que la hacían especial han desaparecido. Era una época de privación, la economía no daba para muchos juegos así que los pocos que tenías los atesorabas. Cambiarlos con tus colegas era una obligación. También era una época sin información por tanto te enfrentabas tú solo a la aventura y la poca ayuda que encontrabas eran compañeros de clase, y eso creaba fuertes amistades y una microcomunidad que se sobresaltaba con cada nueva información que llegaba, como si fuese magia. ¿Que pasó el día que visteis que lo de Mew era cierto? Y además esa falta de información hacía que la llegada de una nueva revista fuese algo muy esperado. Y además fue una época en la que Japón brillaba. Tal vez cogiendo como raíz la cultura europea pero llevandola a su agraciado estilo artístico con mucha personalidad.
La verdad es que a veces siento envidia por los chavales que crecieron en los 80 y 90 en Japón. Me pregunto que sentirán ellos al ver estos juegos, manuales y revistas.