(Y no vale decir “porque sí”, aquí venimos a argumentar o a aceptar nuestra inferioridad evolutiva).
A ver, foreros ilustrados y criaturas pensantes: llevamos décadas confiando gobiernos a seres humanos y el resultado es, como poco, discutible. Crisis, guerras, recesiones, y el pan sigue duro. Ahora bien, propongo lo siguiente: ¿no sería más sensato y sin duda más entretenido dejar la administración pública en manos de gatos?
Vamos por partes. Un gato nunca promete nada, y por tanto, jamás miente. No te dice que va a mejorar la sanidad para luego recortar hospitales: simplemente te mira con desprecio y se sienta en tu teclado. Honestidad felina pura. ¿Y corrupción? Imposible. Un gato no se vende por un maletín: se vende por una caja de cartón o una sardina. Más barato, más claro, más digno.
Además, pensemos en los debates parlamentarios: cero gritos, cero insultos, solo ronroneos, zarpazos medidos y siesta colectiva. La productividad del país se dispararía solo con el ejemplo. Y si hay una crisis internacional, el gato no llama a la ONU. El gato se va a dormir en medio del parqué y, sorprendentemente, eso es lo más sabio que podríamos hacer.
Ahora bien, abro el turno de intervenciones con una advertencia: si vienes a defender a los humanos, prepárate para justificar la existencia del PowerPoint, las reuniones que pudieron ser un email, y la pizza con piña. No vale escurrir el bulto. Aquí se viene a debatir con argumentos, memes o una foto de tu gato con corbata.
¿Estáis preparados para el Primer Parlamento Felino Mundial?
Que comience el caos civilizado. ¡Se abre la sesión, humanos!
Miau.
Ambientación del michihilo: