Tuve un tío al que le tenía mucho cariño que murió este año a los 96 tacos, y recuerdo en los veranos tórridos en plena Extremadura allá por los 90 que siempre iba con camisa y pantalón largo como de pana, aunque hiciese 44 grados. Cuando mi madre le decía que como no moría de lipotimia, él siempre respondía que lo que te protegía del frío también te protegía del calor. Tenía mentalidad de nómada beréber.