Zsadist
El tiempo pasaba, pesado como el plomo. En la celda apenas se oían más que los crujidos de la piedra y la respiración contenida de sus hermanos. Rhage decía algo en voz baja, Vishous mascaba silencio con cara de estar resolviendo una ecuación, y Phury mantenía los ojos fijos en las runas como si fueran a darle una respuesta.
Zsadist, en cambio, no sabía estar quieto. Los dedos tamborileaban contra la Glock, la pierna golpeaba el suelo como si quisiera abrir un agujero. Cada sombra parecía invitarle a arrancar cabezas. El ambiente denso, la indecisión de los demás… Notaba la furia trepándole por dentro como una enredadera.
Gruñó, dando un paso hacia delante como un animal acorralado, y murmuró lo justo para que lo oyeran:
“Decid algo ya, joder, porque estoy a un pelo de liarme a hostias hasta con mi sombra.”
Se giró hacia sus hermanos, los ojos oscuros, encendidos.
“Soy leal a Wrath, y lo sabéis. Si me dice que espere, espero. Pero como no dé la orden pronto, voy a reventar al primero que me mire mal. Restrictor, Sympath o lo que se cruce.”