Mi madre se acerco a un moro que había tirado la ropa de un contenedor al suelo, y le dijo que la volviera a meter, y que no la dejara ahi fuera, tras haber cojido una chaqueta. Cuando me lo conto, se me cayo el alma al suelo. Fue tirar una moneda al aire entre vivir o morir.
Yo le dije que no lo volviera a hacer, porque podria haberla apuñalado y se libro de milagro.
Le rezo a dios y a la muerte, para que mis padres vivan y me vean independizarme, gracias a que vivo de mis cómics. Y hacer mi vida autosuficiente.
Le dije que ni se le ocurriera volver a hacerlo, ahi perdí días de vida.