La ideología de izquierda, presuntamente, provoca este tipo de cosas en las cabezas. Es una ideología política tan nociva para la salud como el tabaco o el modo diurno.
Respecto a las, presuntas, terroristas del patrimonio histórico sólo veo una solución. Como espectáculo público, se les debe obligar a beberse un par de litros de pintura biodegradable. Total, es biodegradable, no va a provocar daños.