A ver, que todo el que le ve las pintas a Ignatius tiene claro de primeras que no lo quiere para su hija, eso lo vemos todos. Al cabronazo se la suda todo en lo tocante a su imagen. Pero te ves 5 minutos cualesquiera del video del post inicial y ves que el tipo razona muy por encima de la media, expresa la filosofía con bastante enjundia, se le ve que hay muchísimo más detrás del grito sordo y los escrotos en directo, el tío se ve que ha leído un montón.
Más allá de todo esto, el enfoque del programa, buscando la participación de los chavales, haciéndolos entrar al juego de darle vueltas a las cosas, sin demasiado paternalismo, me parece digno de elogio. Ojalá más de esto en la televisión pública.