Las cosas no huelen mal o bien. Es nuestro cerebro el que las interpreta de esa manera. Al igual que el olor de las heces nos resulta desgradable por una cuestión evolutiva (comer caca es una forma que adquirir bacterias peligrosas) a una mosca le deberá oler a manjar de dioses.
Por tanto, alguna cosa malvada nos habrán hecho estos malditos indios, para que generaciones y generaciones de gente bajo el paraguas de la cultura occidental, hayamos adquirido repulsión hacia su olor. Yo creo que todos son unos adoradores de Kali y están consirando para destruir nuestra civilización.