En un contexto matemático-educativo, hay unas reglas estándar que rigen la interpretación de las fórmulas. Se establecen desde el principio para que todas tengan sentido unívoco, y para fijar un lenguaje común. En las clases, se evalúa que los alumnos hayan asimilado ese estándar y sepan emplearlo. De ahí que, a un alumno que emplee mal esas reglas o use otras distintas, se le penaliza.
Fuera de ese contexto, los estándares pueden dejar de ser respetados. La gente tiende a crear su propio lenguaje continuamente, o adaptan el ya existente al contexto en el que viven. Y es legítimo, ¿por qué en una fábrica van a expresarse las matemáticas de la misma manera que en una facultad, cuando pueden usar ese lenguaje de una manera más coloquial y cómoda para entenderse entre ellos?
Los matemáticos también manejan diversos lenguajes adaptados a situaciones diferentes. Por ejemplo, la misma expresión que aparece en el mensaje inicial puede entenderse como una operación entre clases de restos módulo un número n (es decir, como los números enteros usuales, pero añadiendo la condición n=0 de modo coherente), o como una operación "tropical" (en la geometría tropical se interpreta el símbolo de suma como una selección de mínimo, y el símbolo de multiplicación como una suma). En un curso de doctorado de geometría tropical, te "suspenderían" si no pones que 2+2 es 2.
En resumen, las matemáticas son un invento humano, y a las expresiones escritas se les da un sentido impuesto por el grupo de personas que enseña, y que depende del contexto. En una clase de universidad, "restar" se interpreta siempre como "sumar el opuesto". Y en la expresión, -52, el exponente 2 se asume como que sólo se aplica al 5 (es la norma, me imagino que tiene motivos estéticos).
La mayoría de seres humanos abandona el contexto matemático-educativo muy pronto, y cuando se encuentran con matemáticas, suelen interpretarlas de un modo más "naïve" y cotidiano (ya no existe la amenaza de un profesor que te va a suspender si no sigues el estándar que te presenta).
Yo soy matemático, y por mucho que en la universidad muchos se quieran creer que todo el mundo respeta las reglas estándar igual que nosotros, casi nunca va a ser así. Sólo quizás la gente que completa estudios superiores de ciencia/ingeniería (y ni siquiera eso, porque muchos sólo desean un título y rechazan las matemáticas que les obligan a aprender).
Moralmente estoy de acuerdo con Shiroyama. Decirle a gente "normal" que está "equivocada" por no entender este tipo de cuestiones igual que se hace en el ámbito académico, me parece algo pedante. Evidentemente este tipo de situaciones crean discordia, al darle a la gente oportunidad de decirse unos a otros "tengo razón y tú no sabes", lo cual nos encanta a todos.