Hace no tanto presumíamos del problema.
España, segundo país con más kilómetros de alta velocidad del mundo, pero séptimo en número de pasajeros – Revista Técnica de la Asociación Española de Carretera
Claro, está muy bien crear una de las redes ferroviarias de alta velocidad más grandes del mundo, pero luego hay que mantenerla en buen estado… y eso cuesta un pastizal que parece que apenas podemos permitirnos.
Tenemos muchísimos más kilómetros de vías e infraestructuras que el resto de países de Europa, pero, sin embargo, tenemos muchos menos pasajeros que Francia, Alemania, Japón, Corea del Sur o Italia. Así que no parece muy normal disponer de tantos kilómetros de infraestructuras para darles un uso muy inferior al que se les da en otros países con menos red que España.
Quizá lo sensato habría sido construir menos kilómetros y así reducir los costes a algo más asumible, además de facilitar un mantenimiento más sencillo y económico.
Esto me recuerda un poco a cuando se habla de comprar un F‑35 a Estados Unidos: todo el mundo piensa en el pastizal que cuesta el avión, pero pocos se acuerdan del carísimo mantenimiento que requiere. Para Estados Unidos, el mantenimiento de un solo F‑35 cuesta entre 8 y 12 millones de dólares al año.
Y así hacen con todo nuestros políticos (no solo con la red ferroviaria), nunca tienen en cuenta el uso real o el costo de mantener las cosas.