Todos
Morvan asiente primero a Milly, luego mira a Pizz y, por último, a Manrique.
"Sin ellos, la revuelta contra el barón no habría comenzado", dice. "Dadles unas monedas. Lo suficiente para aguantar hasta Brumaverde."
El capitán asiente. Hace un gesto a un hombre, que se lo hace a otro, y al poco aparece un saquito de cuero con monedas. Morvan lo recibe, lo pesa en la mano, comprueba el contenido y lo cierra con cuidado antes de entregárselo a Pizz.
"Somos unos desarrapados", dice con una mueca leve. "No es gran cosa, pero debería bastar para alojamiento… y algo de diversión en Brumaverde."
Luego alza la vista hacia Bailey.
"Buena suerte en vuestro viaje. Especialmente a ti, hija de Selûne."
Se inclina un poco y acaricia la cabeza de King. El huargo acepta el gesto sin apartar la mirada.
Morvan hace entonces una reverencia medida y se da la vuelta. Sale al exterior acompañado de algunos de sus hombres.
"Hoy descansamos en la torre", se le oye decir. "Mañana, al alba, partimos."
Lo último que ve la compañía son los soldados recogiendo las armas de los caídos, en silencio. Un ejército de desarrapados que necesitará cualquier ventaja para imponerse a la suntuosidad de su enemigo.
Pizz obtiene 5 monedas de oro.