Mis amigos y yo hemos tenido esta conversación muchas veces y cada vez nos consideramos más afortunados. Somos un grupo bastante grande de unos 30 amigos y amigas, de los cuales originales seremos unos 20 que nos conocemos desde el cole (el resto son parejas que con los años se han unido al grupo como uno más) y a nuestros 33 años, esos son muchos años de amistad. En cierto modo nos vemos como una familia y pese que alguno se fue fuera, la mayoría nos mantenemos muy cercanos. Vamos que nos seguimos viendo todos los fines de semana, y muchas veces a diario también. Obviamente los 30 no nos juntamos normalmente todos, pero es raro que si quedamos a tomar algo un viernes o sábado no seamos 10-15.
Seguimos haciendo planes juntos, viajes, etc... Francamente en ese sentido hemos trascendido, y al ser tantos y estar la mayoría bastante unidos, no hay dia que si quieres quedar a hacer algo no haya nadie que se te una. En fin que somos casi una secta.
Y eso ha generado que pese a que todos tenemos amigos ajenos al grupo, no haya habido tanta necesidad de socializar fuera de la zona de confort, y que, con los años esas relaciones externas se hayan diluido más que el nucleo del grupo principal, para mal, porque como digo si no tienes necesidad de conocer gente nueva no haces el esfuerzo y eso es algo que se pierde.