Tanto mantra con lo de "al fascismo se le combate", y resulta que les viene un "peligrosísimo fascista" armado con un micro y preguntas incómodas, y se ponen todes de los nervios y necesitan media docena de guardaespaldas.
Además, menudo fascismo más peligroso, un tipo con un micrófono en la mano. Es que son ridículos, joder.