Isolee Pero eso también es consecuencia de ese turismo excesivo, porque se genera una competencia brutal y la consiguiente guerra de precios, ahí surge el nicho para ese restaurante cutre que te ofrece un paellador en lugar de un arros amb llamantol como Dios manda. Y lo hacen porque hay tantos turistas que vienen de países donde se come fatal, que les pones cualquier cosa mejor que lo suyo y ya estarán encantados. A veces leo críticas de guiris en locales a los que yo no volvería jamás, que te das cuenta de que tienen un nivel de exigencia cuanto menos cuestionable.