Nemesis
No estoy nada de acuerdo. Eso de “en pleno siglo XXI” siempre me ha parecido una coletilla un poco hueca.
Cada época ha tenido la sensación de estar ya en el punto en el que lo esencial estaba más o menos resuelto. Y, sistemáticamente, se ha equivocado.
Decir que el conocimiento ha llegado a un punto donde “ya no cabe” nada fuera de lo que consideramos lógico es, en el fondo, dar por hecho que estamos cerca del final. Y no hay ningún motivo serio para pensar eso.
Trabajamos con modelos que explican bien muchas cosas, sí. Pero siguen siendo modelos. No sabemos qué es la conciencia, no sabemos qué hay detrás de las leyes físicas, ni siquiera si el marco en el que pensamos es el adecuado a largo plazo.
Por eso lo de “anacrónico” me parece más una etiqueta cultural que epistemológica. Solo significa que algo no encaja con el consenso actual. Y el consenso cambia. Me suena más a postura de época, social y cultural, que a conclusión racional.
Seguramente hace 17.000 años, en Lascaux, hubo alguien con la cara manchada de ocre pensando: “Es increíble que a estas alturas siga habiendo gente que cree según qué cosas… en pleno Paleolítico superior.”
No porque tuviera razón o no, sino por esa misma idea de fondo: que justo ahora, justo nosotros, hemos dejado atrás todas las ilusiones importantes.