"Si no los provocas no hacen nada".
Nunca, en la putísima vida, me fiaré de ninguna situación en la que me pueda exponer a un animal sin posibilidad de defenderme. Sí, el león no hace nada si no tiene hambre. Sí, el tiburón no hace nada si no tiene hambre. Sí, el perro no hace nada si no lo provocas. Sí, todo eso es muy bonito, pero tú imagínate que llevas ya 40 años de tu vida farmeados sin morirte para que de repente, morirte o no, dependa de que un día a ese animal que no hace nada se le crucen los cables y, por alguna razoń, le dé por atacarte. Suerte defendiéndote de un tiburón en el agua, o de un león, o de cualquier otra mierda que te pueda hacer mantequilla. Mientras te mata, siempre puedes dedicar tus últimos pensamientos a pensar "hoy me voy de este mundo pudiendo haberlo evitado perfectamente pero decidí jugarme la vida a 'si total, no me va a hacer nada'".