Salimos el sábado de casa con el coche. 16 grados y la mañana con una ligera llovizna.
Llegamos al aeropuerto y compartimos vuelo con los jugadores del Deportivo. Todos muy educados.
Llegamos a Sevilla a las 14.00 horas. Recogemos maletas y salimos afuera. 29 grados. A quitarse la chaqueta y el jersey a montar en un taxi Mercedes del año catapún con un taxista mayor y silencioso que no encendió el aire. Que no hacía calor.
Llegamos al hotel y comemos allí una ensaladilla de entrante y arroz, que para eso se llama arrozante y supongo que algo de arroz sabrán cocinar. La ensaladilla la peor que probé en mi vida, de hecho la camarera, muy amable, se la llevó casi tal cual como vino. Me preguntó y le contesté. Me pidió disculpas pero me la cobraron igualmente. No protesté porque efectivamente la había pedido, no como los putos picos que sí me cobraron. El arroz bien, no espectacular, pero aceptable.
Hacía calor, así que nos integramos con los nativos y mi mujer duerme una siesta. Después un paseo por Sevilla sin mucho objetivo, ver la plaza España y pasear por la zona monumental. Por la noche Eurovisión en el hotel.
El domingo antes de ir al alcazar visitamos la torre del Oro y la Maestranza. Después nos paramos en un sitio a tomar algo. Le digo a mi mujer que a poder ser un sitio no muy céntrico y que tenga a gente con acento sevillano para que no sea el típico sitio en donde clavan a turistas por mierdas. Pues bien, nos han clavado por una mierda. Lo primero es que ponen una cruzcampo, craso error no especificar,aunque mi mujer intentó solventarlo pidiendo una gaseoso para montarse una clara. El segundo error pedir una ración de tortilla. Cuando la sirven vemos que le han echado aceite de oliva por encima. ¿Por qué? Bueno, no tengo claro si es una absurda tradición sevillana o simplemente un truco para que no se notase que la tortilla era de ayer recalentada al microondas, aunque se notaba en sabor, en textura y en que había trozos fríos y otros que quemaban. De cuatro trozos, nonse comió más que medio. 10 euros la ración y además iban a aprovechar 3 de los trozos para el siguiente ingenuo que como la pidiese.
Después el Alcázar, ir a comer (Laherre, me gustó la comida, salvo las patatas fritas de las crías, y el sitio, muy tranquilo y bonito). Por la tarde piscina en el hotel y después a visitar jardines y tal. Para cenar fuimos a un vips y he flipado a ver que mi hija pedía un batido de oreo y nos sirven una copa, un bote metálico con más y aunque mi mujer y yo la ayudamos no dimos acabado entre los tres el postre.
Hoy hemos ido a unas cuantas iglesias y a la catedral. Al final fui al edificio este alto (Torre España) y además de comprar hemos ido a una exposición de momias y otra de comics. Volvimos en taxi y muy majo este taxista.
Y ahora partimos hacia las setas, que mi señora quiere verlas. Y esto es el resumen de lo que llevamos.
Curiosidad me ha levantado el ver que no he visto muchos niños por Sevilla, ni en los parques.