Nemesis
Lo que pasa es que en los barrios periféricos y obreros no hay nada que hacer si no eres deportista, si no vas al parque a jugar con la pelota o al gimnasio con colegas.
La gente socializa en todas las variantes de casinos, y a menudo cervezas y cafés (sin tapa incluso en ciudades con tapas gratis) están más baratos, precisamente para atraer a gente sin dinero impaciente por malgastarlo por aburrimiento.
Para estudiar también el fenómeno de que todos se creen que tienen dominado el juego, las apuestas, la ruleta y las tragaperras. Claro que en gran medida es por la publicidad encubierta de los propios casinos, que propaga supuestos trucos por internet.
Además, todos ellos compiten entre sí creyéndose más listos y comparando ganancias, pero ocultando las pérdidas o adornándolas.
Por supuesto, también pasa a veces en las clases altas, pero estas lo son porque ya saben ponerse límites y no malgastar demasiado.

Por ejemplo, prefieren quemar dinero en la bolsa antes que en la ruleta. En la bolsa pueden elegir esperar por si mejora la situación a largo plazo.
Por supuesto, también ocultan pérdidas y presumen de ganancias.
Y luego está el híbrido que se endeuda con el banco para apostar con apalancamiento en la bolsa para arruinarse de por vida con la volatilidad cayendo en negativo con ese multiplicador cuando le cierran la cuenta. O si no en negativo, al menos lo pierde todo.