Llego a casa tras un disputado partido de pádel, me veo la carrera de motogp en diferido en DAZN y me digo: ¿Y ahora qué? Le doy al botón home de mi smartTV y me dispongo a abrir la app de Movistar pensando: seguro que hay algún estreno decente... Con un poco de suerte Núremberg, una película que me habían recomendado hacia unos meses.
Abro la app y... Efectivamente, que suerte la mía, ahí está. Nuremberg, protagonizada por Máximo Décimo Meridio y Freddy Mercury... Menuda dupla. Me hago unas palomitas, le doy a inicio y me dispongo a verla. Al principio bien, la intro de DeAPlaneta que siempre me ha gustado tanto y empieza la peli... Así así, con buen tufo de Hollywood, realismo relativo, por un momento he pensado que la dirigía Spielberg.
Llevo unos quince minutos viéndola, muy top como ya digo, de esas pelis que se hacían antes y no la broza de ahora cuando me fijo en que apenas distinto a los personajes: ¿Qué pasa? Hay algo malo en mi televisión? Por qué lo veo todo como hace veinte años con unas escenas oscuras apenas distinguibles? Es la resolución!
Efectivamente, el puto Movistar plus de mierda que le tomo prestado a mi madre resulta que por algún motivo ha decidido ultracomprimir la imagen y devolverme a los 90.
Mis cojones, me digo. Me voy a alguna de mis webs torrent de confianza, de aquellas que usaba tanto a principios de siglo y compruebo que mejor torrent sigue existiendo. Escribo Núremberg en el buscador y menuda suerte la mía, un pedazo archivo de 20GB a 4K.
¿Sabéis cuánto ha tardado en descargarse? 10 putos minutos y con una calidad que le puedo contar los poros al señor que se ha comido a Russell Crowe.
Manda cojones que lo vea mejor si optó por no pagar. Así que nada, el consejo dominguero de hoy es que jamás de los jamases os deshagais del viejo sombrero pirata.
Un saludo.