No recuerdo en que momento me empezaron a gustar, pero vamos, ciencias siempre fueron mis asignaturas preferidas, porque historia, filosofía y todas estas asignaturas de estudiar son lo peor que me podía haber pasado. No hay nada que odie más que sentarme delante de un libro a intentar memorizar mil páginas para luego vomitarlas en un examen y que a la semana se me haya olvidado todo (soy un absoluto incompetente de historia de españa, no me sé ni lo más básico, literalmente lo estudiaba y a los pocos días ya no recordaba nada). Por eso cuando me ponía a estudiar ciencias era un gustazo, porque me podía poner música o algo de fondo mientras me ponía a resolver problemas.
Si recuerdo que las matemáticas me empezaron a gustar mucho más cuando descubrí la trigonometría. Me resultaba muy ameno ponerme a hacer ejercicios de esos, y además que se me daban bien.