Al final he podido escuchar el vídeo, con audio. Que si digo que lo he podido escuchar se debería entender, implícitamente, que lo he hecho con el audio. No lo iba a hacer sin audio, claro.
Pero que vaya. La chica aprovecha su posición para hacer un grito contra todo aunque sin tener muy claro a qué, con ese toque adolescente rebelde de que arda todo con perspectiva de clase. A mí no suele parecerme mal que ardan cosas, de hecho podría hasta desearlo conceptualmente, pero cuando todo ello viene deducido por un análisis marxista pues yo qué sé, se me baja la piroilusión. De hecho, si me hubiera vendido que su intención destructiva es puramente nihilista hasta le habría comprado el discurso, pero bueno. Digo comprar el discurso, porque el libro de poemas casi que no, que qué literatura es esa, en qué hemos acabado convirtiendo el éxito literario, hijos de puta. Nuestra antología de relatos tiene más carga literaria que ese panfleto de rimas consonantes y asonantes que la ardedora nos medio vende. Que digo yo que quizá, cuando uno compra su libro, más que comprar su libro, compra la imagen de ella, sus gritos, su rebeldía, su condición de mujer joven alternativa algo atractiva enfadada que dice aquello que una vez vimos escrito en no sé qué baño público, pero en calidad de imprenta.
Aún así, como ya valoré cuando pecaba de falta de audio, 3/10.