Si no se quiere o no se puede pagar, no se juega. No creo que haya algún problema.
Con la de ofertas de contenidos que hay hoy en día, como para centrarse en uno. Cuando baje, si se da el caso, se jugará.
Lo que no concibo es obtener un juego (o cualquier otro contenido de entretenimiento) fuera de las formas de comercialización que estableció su creador. No hay excusas que valgan.