No tiene nada que ver, pero aunque quiero mucho a mi perra, algún día la lanzaré por la ventana por las noches, porque SIEMPRE tiene el ritual de venir a la habitación, acostarse debajo de la cuna del bebé, haciendo ruido con las uñas porque es tarima flotante de madera vinílica. A los 3-5 minutos se da una vuelta por el parqué, luego se sube a un sillón que realmente compramos para que mi mujer amamantara al bebé pero que ya damos por perdido porque lo usa la perra. A veces rasca en ese sillón hasta que le chillas en susurros que pare. Luego se va a su cama y a menudo empieza a lamerse las patas. En medio de la noche. El ruido en verdad es mínimo, pero con el silencio de la noche, solo eres capaz de oír un ruido parecido al que debe hacer tu compañera. Oyes la lengua del puto perro pasando por las patas. Sé que lo hace por relajarse, es una manera de liberar estrés de los animales y no hace nada malo, pero cada lametón es como un tic de barra de rabia que se me llena, hasta que llego al limit breaker y podría, como he dicho antes, tirarla por el balcón en modo berserker.
Y aquí está, la hija de puta, durmiendo a gustisimo al lado mío mientras termino mis movidas del trabajo ahora mismo.