Claro que sigo, aunque admito que ya cada vez hay más juegos que han pasado de resultarme para todos los públicos a simpáticos e infantiles, ya no sólo por estética claramente infantil si no por un desarrollo excesivamente sencillo y falto de dificultad, aunque para jugar con los críos genial. Otros como Zelda, Mario Odysseo o Mario Kart, más allá de su estética infantiloide, me siguen pareciendo con una jugabilidad y diseños a prueba de bombas que trascienden a lo puramente visual o su temática, otros como Kirby ya algo menos pero jugarlo con el Waddel Dee ese del pañuelo con los críos de 9 años es sensacional porque avanzan bien y no frustra ni al crío ni al acompañante adulto.