Justo ayer los peques viajaron por primera vez en avión, 9 y 11 años y para que estén tranquilos tan sólo de la emoción hay que estar bastante pendientes. Sólo el despegue o hacer colas o meterse en esos tubos encerrados les genera una mezcla entre ansiedad y emoción y los puede volver irascibles, nerviosos o excesivamente eufóricos. Y ahí entran los padres, mientras que nosotros estábamos siempre pendientes de los peques y calmándoles o distrayéndoles otros les dejaban a su bola chillando, levantándose cada 2x3, pegando patadas, subiéndose al asiento… y losmpadres como rendidos dejando que hicieran lo que les salga de ahí bajo la famosa excusa de que “son niños”. Entiendo que tener algo así en el viaje sea directamente un destrozo al sistema nervioso central por culpa de unos padres que se niegan a esforzarse en mantener a raya al crío y que surjan estas iniciativas, en serio que un niño así malcriado y con los padres pasando te destroza unas vacaciones como te toque al lado en el hotel o te aniquila en un viaje largo.