Creo que eso es discutible, si se mantuviesen por sí solos, sin ningún tipo de ayuda pública, subvención etc, probablemente muchos equipos desaparecerían, pero cuando eso ocurre, ahí aparecen los ayuntamientos de las ciudades, los gobiernos regionales, poniendo pasta, estadios, reformas, centros de entrenamiento, ayudas directas, exenciones, de todo.
La solución en mi opinión es que las ligas y equipos masculinos, que se han beneficiado durante años del apoyo público, reviertan eso en los equipos femeninos, asegurando unos mínimos de profesionalidad, de forma que el salario mínimo profesional, permita eso, vivir de la profesión, al menos cuando en el mismo nivel y categoría masculino, es posible.
Y también que al menos, cuando haya dinero o recursos públicos de por medio, sea obligatorio que repercutan también en el fútbol femenino, si por ejemplo, te cedo un estadio a precio de saldo, de lo que generes, una parte vaya al fútbol femenino.