irakmata
No sé qué decirte. La gastronomía tiene un claro componente emocional. Cualquier cosa sencilla que te recuerde a tu infancia, a algún momento feliz en el pasado o a alguien querido, especialmente si ya no está, puede parecerte un manjar. A lo mejor la tortilla de su madre no está para ganar un concurso, pero a él le sabe a ambrosía… Eso ya la hace no ser una puta mierda.
Yo ya te digo que habrá mil tartas Tatin mejores que las de mi abuela, que es francesa, pero por lo que a mí respecta se las pueden meter todas en el orto, si a cambio me traen una de las que me hacía cuando era un crío e íbamos a verla en verano. Un deleite organoléptico.