A mí toda esa mierda anglosajona de sentarse en círculo en el sótano de la iglesia de barrio para hablar de sus mierdas como forma de terapia qué quieres que te diga, que me parece de sociedad enferma que no tiene un buen puto bar de ahí en la esquina para quedar con cuatro colegas y soltar todas sus mierdas mientras le das rienda suelta a tu chispa creativa diciéndole a Paco, el dueño, que otro pelotazo o fresquito más, total la contraria está con la suegra y que ya nos pasarás la dolorosa más tarde. Pero no, esos yankis no tienen ni eso, enfermos.