Yo de pequeño, allá por los 80, las veía a menudo, sobre todo en hombres mayores. Solían llevarla el típico hombre de negocios que no usaba papeles, pero si tabaco, cheques, monedas y no quería llevar cartera o maletín.
De hecho, mi padre tenía un negocio de artículos de viaje y las vendía de cuero, traídas de Ubrique a Canarias.
Estas eran las auténticas mariconeras para hombres.

Cuando veía a alguien con esto, sabía que era un tío que hacía cosas importantes. Así lo veía yo de pequeño. Bendita infancia.