Yo en mi relación voy más allá y no sólo mi hijo no hereda mi apellido sino que tampoco hereda mis genes. Al heredar, la criaturita, una dotación genética random por parte de progenitor macho, desvinculamos así cualquier atisbo de patri-algo en la relación.
Lo único que a veces se hace difícil eso de la randomización, especialmente cuando me toca grabarlo para enseñárselo al niño cuando tenga una edad.