Lo único reseñable de esta miserable polémica es que lanzado ha a un panfleto cuasi-amateur como "SuperDeporte" a la primera línea del periodismo deportivo nacional.
Eso sí, no por su calidad o por sus exclusivas sino por protagonizar campañas de acoso rayanas en lo criminal y ser el altavoz de los sectores más radicalizados y racistas de una afición que mayoritariamente no es así pero que encuentra que su diario de referencia está en manos de gente que solo busca polémica y buscar el límite de lo aceptable.
La postura de SuperDeporte me recuerda un poco a todos chicas en Twicht cuyos contenidos se basan en buscar el límite para ganar notoriedad, con la diferencia de que este diario juega con actitudes que están en el límite del delito.