[desconocido] Por lo que yo tengo entendido, corríjame si me equivoco, no es que se prohíba “enseñar el heliocentrismo como algo real”. Se le pide desmontar el principal argumento geocéntrico postulado por Aristóteles sobre el paralaje de las estrellas… Pero no es capaz de resolver el problema.
Aparte, Galileo cometió el error de entrar en el juego de sus detractores (seguramente pelagatos y envidiosos, aunque esto es mi interpretación) y se puso a interpretar textos bíblicos para argumentar que la Tierra quira alrededor del Sol.
Creo que lo mejor es acudir a la fuente, original, las sentencias de la Inquisición (que por desgracia, sólo he encontrado en inglés). Por lo que leo, la sentencia del juicio de 1616 se perdió y sólo hay una transcripción de un informe de la sentencia (que varios estudiosos afirman que esa transcripción es falsa y se creó expresamente para el juicio de 1633 con el objetivo de culpar a Galileo de haber eludido una prohibición inexistente. No tengo ni idea de hasta que punto es cierto o no).
La sentencia de 1633 es muy larga, pongo los fragmentos que considero más importantes (traducidos por DeepL, que no tengo tanto tiempo libre 😆)
Considerando que tú, Galileo, hijo del difunto Vaincenzo Galilei, florentino, de setenta años de edad, fuiste denunciado en el año 1615 ante este Santo Oficio por sostener como verdadera la falsa doctrina enseñada por algunos de que el Sol es el centro del mundo e inmóvil y que la Tierra se mueve, y además con un movimiento diurno; por tener discípulos a quienes enseñaste la misma doctrina; por haber mantenido correspondencia con ciertos matemáticos de Alemania en relación con la misma; por haber impreso ciertas cartas, tituladas "Sobre las manchas solares", en las que usted desarrollaba la misma doctrina como verdadera; y por responder a las objeciones de las Sagradas Escrituras, que de vez en cuando se esgrimían contra ella, glosando dichas Escrituras según su propio significado: y considerando que se presentó la copia de un documento en forma de carta, pretendiendo haber sido escrito por usted a un antiguo discípulo suyo, y en el que se exponen diversas proposiciones, siguiendo la posición de Copérnico, que son contrarias al verdadero sentido y autoridad de las Sagradas Escrituras:
Siendo, pues, de intención de este Santo Tribunal proceder contra el desorden y mal que de aquí resultaba, y que iba en aumento en perjuicio de la Santa Fe, por mandato de Su Santidad y de los Eminentísimos Señores Cardenales de esta suprema y universal Inquisición, las dos proposiciones de la estabilidad del Sol y del movimiento de la Tierra fueron por los Calificadores teológicos calificadas como sigue:
La proposición de que el Sol es el centro del mundo y no se mueve de su lugar es absurda y falsa filosófica y formalmente herética, porque es expresamente contraria a la Sagrada Escritura.
La proposición de que la Tierra no es el centro del mundo e inmóvil, sino que se mueve, y además con un movimiento diurno, es igualmente absurda y falsa filosófica y teológicamente considerada al menos errónea en la fe.
[...]
Y para que una doctrina tan perniciosa sea totalmente desarraigada y no se insinúe más en grave perjuicio de la verdad católica, la Santa Congregación del Índice emitió un decreto prohibiendo los libros que tratan de esta doctrina y declarando que la doctrina misma es falsa y totalmente contraria a la sagrada y divina Escritura.
A Galileo lo condenaron porque la Inquisición consideró a las ideas heliocentristas como heréticas. Y no usaron argumentos científicos contra Galileo en los juicios (porque no existían), condenaron a Galileo porque su modelo del universo, deducido usando la razón y con pruebas científicas que lo respaldaban, contradecía lo que decía la Biblia.
[desconocido] Respecto a los libros del Index Prohibitorum, no me consta que las obras de Copérnico ni las de Galileo entrasen jamás, la verdad. ¿Bajo qué pontificado se produjo?
Pablo V, en 1616, poco después del primer juicio contra Galileo.
[desconocido] En cualquier caso, el problema no era el heliocentrismo. El problema era retorcer versículos bíblicos para meterlos como prueba científica (lo contrario de la acusación habitual, curiosamente) y el mencionado problema planteado por Aristóteles que ni Copérnico, ni Kepler ni Galileo pudieron resolver. Pero no por ineptitud, sino por imposibilidad técnica (matiz importante).
Como ya he mostrado antes, el problema sí era el heliocentrismo. En el libro que desencadenó el juicio de 1633, Galileo no usa ni un argumento teológico. Todos son científicos, la mayoría certeros, uno de los más importantes y el único que demostraría directamente el movimiento de la Tierra, erróneo (Galileo pensaba que las mareas se producen por la combinación de los movimientos de traslación. El efecto existe realmente, pero es muchísimo menos influyente de lo que consideraba Galileo).
Y Copérnico y Galileo sí que dieron respuesta al problema del paralelaje, pero no se podía demostrar si tenían o no razón con los instrumentos existentes. Y como dije en el otro comentario, Galileo aportó otro hallazgo que indicaba que llevaban razón. Fue irracional escudarse en un único argumento que no podían demostrar cuando Galileo presentaba decenas de observaciones y razonamientos en los que se mostraba que el pensamiento aristotélico contradecía la realidad (no sólo de astronomía, si no del conjunto de la física aristotélica).
El tiempo dio la razón a Galileo. La física aristotélica quedó herida de muerte y Newton la remató.
[desconocido] Por cierto, Copérnico era sacerdote católico y Kepler, pese a ser luterano, hizo toda su vida pública entre Baviera y Austria, territorios católicos.
Y Newton era una especie de arriano en un país anglicano (y no le pasó nada, al contrario, tenía los máximos honores que podía tener una persona en Inglaterra a pesar de que él era antitrinitario) y Avicena y al Tusi eran musulmanes.
[desconocido] Así que sí, absolutamente. Cualquiera que conozca la historia filosófica y científica de América y de Europa sabe ver en la Iglesia católica una salvaguarda de la razón. Otra cosa es que no nos guste, o que hubiera censura previa, o que hagamos un enorme presentismo y que valoremos los debates científicos del siglo XVII con los ojos del XXI.
La Iglesia no fue salvaguarda de la razón. La apoyó cuando sirvió a sus intereses, fue neutral cuando no le era problemática, y la persiguió cuando atacaba sus dogmas.
Y hablando de presentismo, esta perlita la soltó Ratzinger en 1990:
La Iglesia de la época de Galileo se atenía más estrictamente a la razón que el propio Galileo, y tomaba en consideración también las consecuencias éticas y sociales de la doctrina galileana. Su sentencia contra Galileo fue razonable y justa, y solo por motivos de oportunismo político se legitima su revisión.
Alguien que luego sería papa en el siglo XXI afirmó de que la Iglesia fue más razonable que Galileo. Ya no sólo es indignante el hecho de afirmar que es razonable la sentencia en la que el único razonamiento que se emplea para condenar a Galileo es que contraviene las Escrituras, si no que siquiera sea razonable condenar a alguien por sus ideas del Universo.