Pues yo confirmo que en mi caso concreto (aquel que os contaba de tener los hijos corriendo por la casa a la una de la mañana y similares) de mis vecinos de arriba, el problema no eran los hijos, eran los padres como ocurre casi siempre. La fiesta que se montaron el sábado en su pisito pequeño de mierda con MÍNIMO 12 personas, que encima me las encontré haciendo fila para pillar el ascensor como si fuera la cola del Eroski, me da la razón. Y a la una la madre todavía se puso a rascar la alfombra, la muy hija de puta. A ver si esta semana averiguo dónde viven los propietarios del piso, que no sé hasta qué punto les hará gracia tanta peña junta en su pisito.