A mí eso no, pero de estas cosas así como de estar aburrido de crío, sí recuerdo que me inventaba la vida e historias con la gente que había alrededor y se las contaba a mi hermana. En plan ir a un restaurante, estar los adultos a sus cosas aburridas de adulto y yo con mi hermana (y si había algún otro crío), en plan "este señor del bigote es un doctor que ha venido de París con un secreto que tal...", "esa señora es una bruja que lleva viviendo trescientos años y lo hace secuestrando a niños y cual..." y montarme tremendas películas. Nos lo pasábamos bien, aunque fuera un poco "creepy", si lo pienso ahora.