Desde hace unos años que siempre me ducho antes de ir a trabajar. Ya es pura rutina y si no lo hago, no me siento bien la verdad.
Para mi es sagrado.
Eso si, si voy a salir, aunque sea para tomarme una cerveza por la tarde, me vuelvo a duchar. Es como mi ritual para salir con energía para cualquier evento.
Añado que también me vuelvo a duchar después del trabajo. Es lo que tiene currar en sanidad, que después de 12 horas toca volver a pasar por la ducha.