Ñeh. Se deja jugar, pero sin más. El juego era muy sencillo, y el sistema de alquileres bastante mejorable, porque las mazmorras perdían gracia, y al final nadie realmente alquilaba los objetos porque era más útil, sencilo, y cómodo, simplemente comprarlos. No es que aburra, no está mal, pero tampoco se va a quedar grabado para siempre en los mejores recuerdos de nadie.