Vuelvo a dar la turra con lo del límite de la oferta monetaria de las criptomonedas porque se me ha quedado en la cabeza y el tema de historia económica me parece interesante.
El problema es que ya se ha intentado varias veces y esos sistemas nunca han aguantado. Hasta la Gran Depresión de 1929, la mayoría de países tenían sus monedas vinculadas al oro, que aunque se descubra más, también hay límites de cuánto se puede producir. Es una de las causas que se dan de por qué esa crisis económica fue la peor de la historia, y de hecho los países que antes se salieron remontaron antes.
Después de la Segunda Guerra Mundial se intentó un sistema más light, el sistema de Bretton Woods, donde el dólar estaría vinculado al oro y las demás monedas se vincularían al dólar. En este caso no fue una crisis deflacionaria sino inflacionaria la que acabó con el sistema, la crisis del petróleo de la OPEP en 1973.
Entonces es cuando se dijo "vale, que las monedas fluctúen, pero lejos de las manos de los políticos", porque todos sabemos que la iban a liar, y aún lo vemos en muchos países hoy en día. Se separa el Banco Central de la política, se contrata a tecnócratas y se les da un objetivo numérico claro. En el caso del BCE es estar alrededor del 2% de inflación, en el caso de la Fed americana tienen mandato doble: tanto inflación como desempleo. Es decir, en la Fed pueden justificar imprimir más dinero si con ello bajan el desempleo. En el caso de Europa se dice que, habiendo vivido Alemania la hiperinflación, no hemos querido arriesgar.
No nos engañemos, es un sistema muy bruto: decimos abiertamente que no confiamos en nuestros representantes electos y contratamos gente para que hagan una cosa, subir o bajar intereses, imprimir o destruir billetes, basándonos en un número solo. Y aun así, ni la inflación de ahora ni la crisis financiera se lo han cargado como hicieron las otras dos crisis con los sistemas más rigidos, y ha garantizado inflaciones menores pero sin cortar el crecimiento económico como decía en el mensaje de arriba. Nos podemos quejar de que suben o bajan demasiado, o que lo hacen tarde o rápido, pero Lagarde y los demás gobernadores de bancos centrales no pueden decidir hacer lo contrario con la política monetaria, porque han firmado un contrato con un mandato claro y se les puede llevar a juicio por ello, además de echarles, mientras que en manos de políticos siempre lo justificarían con "es el mandato del pueblo que imprima yo dinero antes de las elecciones".