albertobat Disney lleva décadas contándonos en sus historias que la belleza está en el interior, pero la moraleja final no miente:
- En la Bella y la Bestia, Bella no toca a la Bestia ni con un palo hasta que se convierte en un modelo rubio con ojos azules.
- En el Jorobado de Notre Damme, el Jorobado enamorado de Esmeralda se queda en la catedral condenado al onanismo mientras Esmeralda se pira a pincharse al soldado rubio y guapo.
- En Pocahontas, Will Smith se enamora de una indígena que tiene grandes valores y es mejor que cualquier europea pero, qué casualidad, es un pibón del 15 inspirada en Naomi Campbell.
Y así infinitamente. Siempre, siempre que una película de animación trata de enseñarnos que la belleza está en el interior, el/la protagonista acaba pinchándose a una persona guapa. La moraleja es: la belleza está en el interior, sí, pero si quieres triunfar en el amor tienes que ser también guapo, no sólo buena persona, y si eres buena persona pero feo quedarás para la condescendencia y compasión de la sociedad.