Las redes sociales y las apps de ligoteo han distorsionado mucho la realidad de cómo se liga realmente. La gente guapa tiene más exito de primeras, cero dudas y es lo normal. El tema es que, la forma de ligar que más éxito tiene para todo el mundo, es tener relaciones sociales que propicien que conozcas gente. Amigos que te presentan amigas, por ejemplo. Situaciones en las que de forma cotidiana y natural se van forjando vínculos por lo que somos, donde cuenta el interior.
¿Cómo se va a fijar en tu interior una tía por una descripción de menos de 1000 palabras y 4 fotos? Ni ellas, ni nosotros lo hacemos porque es absurdo. A parte, estas apps funcionan por stacks. Tinder, por ejemplo, tiene varias stack en las que tú tienes una posición dependiendo de un elo y las van moviendo por zonas geográficas en las que, las usuarias de esa zona irán viendo esos perfiles. Por cada tía registrada, hay 100 tíos y de esos 100, la mayoría le dan like. Teniendo en cuenta que la mayoría de gente tiene unos 25 likes al día como límite y que las cuentas nuevas tienen una posición privilegiada en uno de los stack, lo tienes muy jodido para que una mujer llegue si quiera a ver tu perfil si este no destaca por el elo, porque por delante tienes un montón de gente y si encima esa gente es más atractiva, estás en casi cero matches. A esto súmale que las mujeres son más selectivas en las apps a la hora de conocer gente, con lo que, aunque quieras, muchas pasarán de conocerte, simplemente porque están saturadas. Date cuenta que al día, una tía puede tener 100+ likes, como para gestionar eso.
Evidentemente, para un orco de Mordor va a ser más improbable ligar que para un Adonis, pero como se liga es relacionándote con la gente. ¿Nunca habéis conocido a una tía que de primeras no os llamado la atención y que tratando con ella cotidianamente os ha acabado molando? Pues eso. Al final, de las apps lo que sale son rollos y relaciones artificiales que surjen de formas forzadas y que rara vez tiran a algo más.
Al final, la gente es yonqui de los likes y del postureo. Tratar de sacar algo positivo de ambientes tan tóxicos no suena a buena idea.