Masa fina, salsa pomodoro como solo los italianos saben hacerla, mozzarella y salchicha italiana. Esa fue la pizza que comí en un pequeño local cerca del puente Vecchio en Florencia, hace casi 20 años, y aun me despierto mojado por la noche después de soñar con ella.
Pero como en España eso no lo voy a encontrar, atún, pepperoni, bacon y aceitunas negras. Y muy bien hecha, que el pan salte al morderlo y el queso haga costra. Hala, ya podéis insultarme.