El episodio VII gustó mucho. Tanto que es la peli más taquillera en el mercado doméstico estadounidense.
Sin embargo, y lo recuerdo muy bien, las loas a dicho remake encubierto se dieron para echarle mierda a Lucas. El tiempo la ha puesto en su lugar y hasta críticos fanboys como Chris Stuckmann han reconocido que no fue para tanto.
La VIII es bastante interesante y es la única que aporta algo diferente, pero en realidad va a su bola por culpa del director y su visión. La VII como ya he dicho, recrea el éxito de la IV y la última, Dios, es una recogida de cable descarada a causa de la polémica que suscitó The Last Jedi.
Lo que sí quedó claro y demostrado es que nunca hubo un arco definido que abarcara las 3. De hecho, no se lo permitieron hacer a Michael Arndt y lo dejaron ir antes de que pudiera acabar el proyecto. De allí el desastre, no se puede hacer una trilogía donde cada capítulo esté desconectado del anterior.
La historia de Jedi Survivor, válgame Dios...¡un videojuego!, se caga, se mea y escupe en toda la trilogía secuela.